Fin de semana parisino a la vista. ¡Yupi! Parece que me estoy haciendo la ruta de estas láminas que compré hace poco. ¿Llegará el turno de NY? Veremos...
Éste es un mes intenso en la escuela. Además me he ido a Londres (¡yupiiii!), así que no me ha dado tiempo a actualizar mucho. A ver si le puedo poner remedio los próximos días.
Antes me pasaba que en clase repartía mi propia copia (con las soluciones escritas) porque la ponía encima del taco de fotocopias y luego nunca me acordaba y tenía que pedirles a los alumnos que me devolvieran mi copia (sin comentarios, ejem). Hace tiempo ya que no me pasa pero el otro día me superé a mí misma y fotocopié los ejercicios que les quería dar sin quitar las soluciones y encima hice tropecientas copias ¡qué toooorpe! Tuve que arreglarlo recortando, o jibarizando más bien, las fotocopias. En fin...
En noviembre leí en el blog de National Geographic una entrada acerca de la hora en la Antártida que aún me tiene fascinada. Porque, claro, ¿qué hora es en la Antártida, donde confluyen todos los meridianos y los husos horarios? Mientras que en un sitio son las 12 de la mañana, un poco más allá son las 6 de la tarde. ¿No es genial? Nunca lo había pensado :)
Estos últimos años me estaba saliendo el colesterol un poco alto en los análisis y por eso andaba yo racionándome los donuts (¡con lo que me gustan!) pero se acabó. Los análisis de este año me han salido estupendos, ¡yupi! ¡Donuts, a mí! Qué alegría volver a disfrutar de ellos sin culpabilidad "colesterólica".