... y lo que hago es empeorarlo mucho más. Y es que no aprendo porque ya he tenido algún
episodio memorable.
Una de mis mejores alumnas este año (y no es broma) tiene una parálisis cerebral que no le afecta al lenguaje pero que la hace políticamente incorrectísima porque SIEMPRE dice lo que piensa, para bien o para mal, en el momento que sea.
Hace unos días estábamos haciendo un ejercicio para practicar el futuro donde todos tenían que hablar con todos y yo estaba ayudándola con Daniel (otro de mis alumnos) cuando de pronto se acercó Samuel, el alumno más tímido que he tenido nunca. Entonces pasó esto:

Y para mi horror (y el de él), contestó con vehemencia:

Rojo como un tomate es poco para decir cómo se puso el pobre Samuel...
Encima ahora a ella le ha hecho gracia y le saluda al grito de "Hey, good-looking guy!", pero yo ya hago como que no me entero... Visto lo visto, mejor así.